Algunas veces quisiera tener más tiempo para mi... otras veces ni lo pienso porque no tengo tiempo.
Antes, cuando no hacía nada de mi vida, solo paseaba por aquí, escribía una que otra pendejada, tenía más vida social... cibernética y real.
No me quejo de mi vida actual pero tengo otras prioridades, como lavar biberones y hacer de comer. Mi blog ya ha pasado a un segundo, tercero o plano final, en el que ya no me late escribir, ni contar lo relevante de mi vida porque olvido conectarme o cuando estoy en la lap ando trabajando y sin tiempo ni para chatear en msn. Gabe se despierta, tengo que correr a bañarme, prepararme para arreglar un poco la casa y disfrutar mi tiempo con mi hijo. Después tengo que ir a casa de mi mamá y se me va toda la tarde con ella ó cocinar en el depa y morir de hambre en el intento (soy pésima para preparar los menus de la semana). Por las tardes entretengo a Gabe y a mi marido, a veces vemos alguna serie juntos y otras se me va la noche terminando de preparar las cosas para el día siguiente.
Odio las rutinas pero con un bebé en casa tengo que hacer rutina. Todos los días son diferentes, descubro algo nuevo de ser mamá y ultimamente tengo que estar más alerta porque Gabe crece a pasos agigantados. Ya tiene dos dientitos, come pollito y se mete lo que tenga a la mano a la boca.
Odio las rutinas pero con mi esposo no tengo que preocuparme por eso... él siempre encuentra la manera de hacerme los días muy felices. Siempre me hace reír. Me hace sentir útil. Me gusta que me mire antes de dormir y se despida con un beso antes de irse a trabajar.
Odio las rutinas pero mi vida se ha hecho rutinaria porque así lo tengo que hacer. Ya no tendré mucho tiempo para estar por aquí muy seguido pero trataré.
Antes, cuando no hacía nada de mi vida, solo paseaba por aquí, escribía una que otra pendejada, tenía más vida social... cibernética y real.
No me quejo de mi vida actual pero tengo otras prioridades, como lavar biberones y hacer de comer. Mi blog ya ha pasado a un segundo, tercero o plano final, en el que ya no me late escribir, ni contar lo relevante de mi vida porque olvido conectarme o cuando estoy en la lap ando trabajando y sin tiempo ni para chatear en msn. Gabe se despierta, tengo que correr a bañarme, prepararme para arreglar un poco la casa y disfrutar mi tiempo con mi hijo. Después tengo que ir a casa de mi mamá y se me va toda la tarde con ella ó cocinar en el depa y morir de hambre en el intento (soy pésima para preparar los menus de la semana). Por las tardes entretengo a Gabe y a mi marido, a veces vemos alguna serie juntos y otras se me va la noche terminando de preparar las cosas para el día siguiente.
Odio las rutinas pero con un bebé en casa tengo que hacer rutina. Todos los días son diferentes, descubro algo nuevo de ser mamá y ultimamente tengo que estar más alerta porque Gabe crece a pasos agigantados. Ya tiene dos dientitos, come pollito y se mete lo que tenga a la mano a la boca.
Odio las rutinas pero con mi esposo no tengo que preocuparme por eso... él siempre encuentra la manera de hacerme los días muy felices. Siempre me hace reír. Me hace sentir útil. Me gusta que me mire antes de dormir y se despida con un beso antes de irse a trabajar.
Odio las rutinas pero mi vida se ha hecho rutinaria porque así lo tengo que hacer. Ya no tendré mucho tiempo para estar por aquí muy seguido pero trataré.



